Soy nadie. ¿Tú quién eres?
¿Eres tú también nadie?
Ya somos dos entonces. No lo digas:
lo contarían, sabes.
Qué tristeza ser alguien,
qué público: como una rana
decir el propio nombre junio entero
para una charca admiradora.
emily dickinson
lunes, 14 de diciembre de 2009
sábado, 28 de noviembre de 2009
Desde los 14 años fumo cigarrillo... y no soy como muchas personas que buscan culpables y hablan del ejemplo de los padres, etc. lo empece hacer porque algo interior me empujaba a hacerlo a probarlo como una necesidad de este sin antes nunca probarlo , sabia los problemas que tenia al fumar que me podia morir, pero nunca le he tenido miedo a la muerte y yo me decia "¿y qué si muero? mejor". Años despues me di cuenta que eso era una Enfermedad psiquiatrica denominada suicidio pasivo. he tratado mil veces de dejarlo pero siempre el efecto adictivo que ejerce sobre mi cuerpo gana, tengo pequeños episodios de sindrome de abstinencia que en algunas ocasiones se presenta con sudoracion, falta de sueño, desespero, etc. sumado al efecto adictivo esta mi problema de suicidio pasivo, no he consultado mi psiquiatra porque tengo mucho que hacer y no quiero porque yo lo puedo "controlar". y lo digo porque ya no contemplo mi muerte ocasionada con tanta tranquilidad como años atras y porque repetidas veces e intentado dejar de fumar (cosas que nunca antes intente, simplemente porque no queria) mis amigos por años trataron de ayudarme, pero terminaron fumando ellos tambien. cada vez que lo dejo por largo tiempo recuerdo esa necesidad extraña que senti la primera vez y disfruto mas mi cigarrillo cuando recaigo en mi vicio o habito de fumar.
lunes, 2 de noviembre de 2009
esto del facebook y los muertos
de las cosas curiosas que desencadena la muerte... veo mi facebook y leo esto en un pequeñom recuadro:
Sugerencias Ver todas
Fabio Andres Betancourth
Retoma el contacto.
Envíale un mensaje
Alejandro Absoluto
No se han comunicado por Facebook últimamente
Escribe en su muro
y pues me encontre que no soy el unico que converti la red de internet y su paginas sociales en una especie de ritual magico de misterio donde tengo una pequeña esperanza de que me respondan los mensajes que he mandado o comente las mil y una cosas que publico como solian hacerlo en vida... el facebook y todas las paginas de redes sociales me han permitido sentir a las personas que amo y que ya se fueron un poco mas serca... esa conducta normal de nosotros los seres humanos amantes de lo mistico y magico...
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Alejandro Absoluto
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y pues me encontre que no soy el unico que converti la red de internet y su paginas sociales en una especie de ritual magico de misterio donde tengo una pequeña esperanza de que me respondan los mensajes que he mandado o comente las mil y una cosas que publico como solian hacerlo en vida... el facebook y todas las paginas de redes sociales me han permitido sentir a las personas que amo y que ya se fueron un poco mas serca... esa conducta normal de nosotros los seres humanos amantes de lo mistico y magico...
sábado, 24 de octubre de 2009
Melancólicas tonadas celestiales de trompeta
La lluvia en la calle… la veo caer lentamente
Danza lenta, es la imagen de mi recuerdo
Dos motas blancas en un fondo gris
Melancólico, profundo sonido de esa trompeta
Veo mi guitarra como me reclama
Da sus últimas tonadas de tristeza acompañando la trompeta
“Des Yeux Qui Font Baisser Les Miens
Un Rire Qui Se Perd Sur Sa Bouche”*
Y la imagen de una mañana lluviosa que no existe
Imágenes de un amor utópico en la acera
Dancen, tranquilos bajo la lluvia
Que serán la imagen de un melancólico recuerdo
*fragmento tomado de la letra de “la vie en rose” de Edith Piaf
La lluvia en la calle… la veo caer lentamente
Danza lenta, es la imagen de mi recuerdo
Dos motas blancas en un fondo gris
Melancólico, profundo sonido de esa trompeta
Veo mi guitarra como me reclama
Da sus últimas tonadas de tristeza acompañando la trompeta
“Des Yeux Qui Font Baisser Les Miens
Un Rire Qui Se Perd Sur Sa Bouche”*
Y la imagen de una mañana lluviosa que no existe
Imágenes de un amor utópico en la acera
Dancen, tranquilos bajo la lluvia
Que serán la imagen de un melancólico recuerdo
*fragmento tomado de la letra de “la vie en rose” de Edith Piaf
martes, 13 de octubre de 2009
Aroma cálido de mi bien amada y desconocida América
Tu historia tan colectiva, tan individual, tan nuestra
Hace creer que tenemos una sola bandera
Podría hablar de tu innecesaria división, y nombrarte a pedazos
Desde la Patagonia hasta Alaska, un poco mas…
Rastros de juventud esconde tus calles
Una misma sangre se derramo, se proclamo una libertad
Y tu suelo fértil y bendecido por los dioses
Aun conservan ese aroma que no percibimos los nativos
Pero que cautiva al extranjero
Mi bien amada y mal herida América
Inocente como un niño recién nacido
Clara y pura como tus mañanas
Cálida y acogedora como lo son tus familias
Esa es mi bien amada América
Tu historia tan colectiva, tan individual, tan nuestra
Hace creer que tenemos una sola bandera
Podría hablar de tu innecesaria división, y nombrarte a pedazos
Desde la Patagonia hasta Alaska, un poco mas…
Rastros de juventud esconde tus calles
Una misma sangre se derramo, se proclamo una libertad
Y tu suelo fértil y bendecido por los dioses
Aun conservan ese aroma que no percibimos los nativos
Pero que cautiva al extranjero
Mi bien amada y mal herida América
Inocente como un niño recién nacido
Clara y pura como tus mañanas
Cálida y acogedora como lo son tus familias
Esa es mi bien amada América
martes, 6 de octubre de 2009
El baile de los ahorcados
En la horca negra bailan, amable manco,
bailan los paladines,
los descarnados danzarines del diablo;
danzan que danzan sin fin
los esqueletos de Saladín.
¡Monseñor Belzebú tira de la corbata
de sus títeres negros, que al cielo gesticulan,
y al darles en la frente un buen zapatillazo
les obliga a bailar ritmos de Villancico!
Sorprendidos, los títeres, juntan sus brazos gráciles:
como un órgano negro, los pechos horadados ,
que antaño damiselas gentiles abrazaban,
se rozan y entrechocan, en espantoso amor.
¡Hurra!, alegres danzantes que perdisteis la panza ,
trenzad vuestras cabriolas pues el tablao es amplio,
¡Que no sepan, por Dios, si es danza o es batalla!
¡Furioso, Belzebú rasga sus violines!
¡Rudos talones; nunca su sandalia se gasta!
Todos se han despojado de su sayo de piel:
lo que queda no asusta y se ve sin escándalo.
En sus cráneos, la nieve ha puesto un blanco gorro.
El cuervo es la cimera de estas cabezas rotas;
cuelga un jirón de carne de su flaca barbilla:
parecen, cuando giran en sombrías refriegas,
rígidos paladines, con bardas de cartón.
¡Hurra!, ¡que el cierzo azuza en el vals de los huesos!
¡y la horca negra muge cual órgano de hierro!
y responden los lobos desde bosques morados:
rojo, en el horizonte, el cielo es un infierno...
¡Zarandéame a estos fúnebres capitanes
que desgranan, ladinos, con largos dedos rotos,
un rosario de amor por sus pálidas vértebras:
¡difuntos, que no estamos aquí en un monasterio! .
Y de pronto, en el centro de esta danza macabra
brinca hacia el cielo rojo, loco, un gran esqueleto,
llevado por el ímpetu, cual corcel se encabrita
y, al sentir en el cuello la cuerda tiesa aún,
crispa sus cortos dedos contra un fémur que cruje
con gritos que recuerdan atroces carcajadas,
y, como un saltimbanqui se agita en su caseta,
vuelve a iniciar su baile al son de la osamenta.
En la horca negra bailan, amable manco,
bailan los paladines,
los descarnados danzarines del diablo;
danzan que danzan sin fin
los esqueletos de Saladín.
Arthur Rimbaud
bailan los paladines,
los descarnados danzarines del diablo;
danzan que danzan sin fin
los esqueletos de Saladín.
¡Monseñor Belzebú tira de la corbata
de sus títeres negros, que al cielo gesticulan,
y al darles en la frente un buen zapatillazo
les obliga a bailar ritmos de Villancico!
Sorprendidos, los títeres, juntan sus brazos gráciles:
como un órgano negro, los pechos horadados ,
que antaño damiselas gentiles abrazaban,
se rozan y entrechocan, en espantoso amor.
¡Hurra!, alegres danzantes que perdisteis la panza ,
trenzad vuestras cabriolas pues el tablao es amplio,
¡Que no sepan, por Dios, si es danza o es batalla!
¡Furioso, Belzebú rasga sus violines!
¡Rudos talones; nunca su sandalia se gasta!
Todos se han despojado de su sayo de piel:
lo que queda no asusta y se ve sin escándalo.
En sus cráneos, la nieve ha puesto un blanco gorro.
El cuervo es la cimera de estas cabezas rotas;
cuelga un jirón de carne de su flaca barbilla:
parecen, cuando giran en sombrías refriegas,
rígidos paladines, con bardas de cartón.
¡Hurra!, ¡que el cierzo azuza en el vals de los huesos!
¡y la horca negra muge cual órgano de hierro!
y responden los lobos desde bosques morados:
rojo, en el horizonte, el cielo es un infierno...
¡Zarandéame a estos fúnebres capitanes
que desgranan, ladinos, con largos dedos rotos,
un rosario de amor por sus pálidas vértebras:
¡difuntos, que no estamos aquí en un monasterio! .
Y de pronto, en el centro de esta danza macabra
brinca hacia el cielo rojo, loco, un gran esqueleto,
llevado por el ímpetu, cual corcel se encabrita
y, al sentir en el cuello la cuerda tiesa aún,
crispa sus cortos dedos contra un fémur que cruje
con gritos que recuerdan atroces carcajadas,
y, como un saltimbanqui se agita en su caseta,
vuelve a iniciar su baile al son de la osamenta.
En la horca negra bailan, amable manco,
bailan los paladines,
los descarnados danzarines del diablo;
danzan que danzan sin fin
los esqueletos de Saladín.
Arthur Rimbaud
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