martes, 13 de agosto de 2013

Somos los poetas condenados,
no somos los que nos vanagloriamos con triunfos pasajeros.
Somos los que morimos en el silencio,
con el cálido abrazo de lo anónimo.
Tal vez escribimos, o solamente oramos.
Somos los poetas condenados, arrullo de Yum Cimil.
Somos los que andamos en soledad,
mostrando realidades,
resaltando las verdades.
Sentimos el mundo de una manera diferente;
y si así lo queremos,
adornamos hasta los mas feos sentimientos.
Somos los poetas condenados,
los que con versos,
no dejamos derrumbar lo que amamos.

lunes, 12 de agosto de 2013

Tal vez, o en algún momento; el canto del hermoso Cuculi no se escuche. Tal vez sea él, que se tome la molestia de no escuchar. De momento la sangre, la sangre, la sangre, no corra más. Y mis manos, nuestras manos, menos movimientos tendran. Pobre Cuculi que reposa en esta noche fria, en la peligrosa rama del guamo. La mañana de neblina y la noche de soledad. Luces a lo lejos, en la montaña... me ayudan a dimensionar donde estan ellas. Hermosa y pequeña porción de la magica cordillera de los Andes. Imponente y hermosa, sencilla e indomable. Ahi estas pequeño Cuculi, adornando su cabeza.
Tal vez, o en algún momento; el canto del hermoso Cuculi no se escuche. Tal vez sea él, que se tome la molestia de no escuchar. De momento la sangre, la sangre, la sangre, no corra más. Y mis manos, nuestras manos, menos movimientos tendran. Pobre Cuculi que reposa en esta noche fria, en la peligrosa rama del guamo. La mañana de neblina y la noche de soledad. Luces a lo lejos, en la montaña... me ayudan a dimensionar donde estan ellas. Hermosa y pequeña porción de la magica cordillera de los Andes. Imponente y hermosa, sencilla e indomable. Ahi estas pequeño Cuculi, adornando su cabeza.

martes, 16 de abril de 2013

A veces, cuando la noche cae y la luna se levanta, tu silueta se dibuja en mis pupilas, en tonos grises y oscuros. Mi cuerpo, del cansancio del día, no puede más. Los restos de mi razón reposan por toda la habitación. Los cantos de los grillos, hacen una sinfónica melodía. La noche, sigue siendo noche, como otras noches. Cierro los ojos, divago entre imágenes y versos. Tu pierna rodea mi abdomen, la acaricio. Los versos e imágenes se escapan. Esporas que desprenden las personas, entran e inunda toda la habitación. La pequeña ciudad duerme, yo duermo, juntos dormimos.

sábado, 2 de febrero de 2013

No yo.

No soy yo, pues la muerte estaba de pie a mi lado. Tal vez fue tu sonrisa que encierra la magia del universo. O la lluvia de septiembre que ceñía la ropa a tu cuerpo. Alzándose en perfectas montañas azul oscuro, Tu cuerpo desbordaba su majestuosa belleza. Ya no era yo, pues la muerte me abrazaba por el cuello. Tal vez fueron tus ojos, blancos y café oscuro. O el cabello que se dividía en riachuelos por tus hombros. Tu piel blanca, tus labios rosados. No eras tú, ni era yo; ya la muerte me arrastraba del brazo. Era la mano que te encontró. El brazo que cubrió tus hombros. Y esos labios ajenos que osaron tocar los tuyos.